jueves, 10 de agosto de 2017

Alma, una niña muy fantasiosa


¡Hola, plastiqueros! Hoy vengo a presentaros a a última integrante de mi familia plastiquera, se llama Alma y es la protagonista de otra cosita que tengo en mente desde hace ocho años y que hace un par de años comencé a escribir y dejé aparcado por falta de tiempo. Este año estoy intentando organizarme mejor para sacar tiempo para mis novelas y, la mejor manera de crearme cargo de conciencia los días que no escriba es esta: dar vida a mis personajes en forma de muñeca. Caitiël y Ligeia ya están conmigo y pronto llegará Elwynd pero hoy, quiero presentaros a la pequeña damita que llegó el doce de julio después de que NiyaDolls realizara su magnífico trabajo con ella.

En esta ocasión, compré una muñeca calva en AliExpress porque mi amiga Leticia me regaló el scalp de la Blythe Very Vicky de Takara que ella tenía en otra muñeca a la que siempre quiso volver a poner un pelo color menta (y que yo le conseguí por su cumpleaños). Así pues, muñeca calva y scalp se fueron vía correo postal a manos de NiyaDolls que, en tiempo récord y conociendo a la perfección mis gustos, dio forma a la pequeña Alma.


Para darle un aire más infantil, pedí que tuviera dos dientecillos sobresaliendo de su boquita y sobre todo, que el maquillaje fuese suave porque Alma es una niña de muy corta edad en el comienzo de la novela y quería inmortalizar esa inocencia suya y su aire soñador. NiyaDolls hizo el resto y el resultado superaba lo que yo tenía en mente.


En la vida de Alma hay un objeto muy importante que siempre prende de su cabello: un llamador de ángeles. Es un colgante con forma de bola metálica que al agitarse entona un sonido muy melódico y suave y que muchas embarazadas llevan colgando a la altura de su ombligo porque dicen que calma al bebé. Pero también hay una leyenda que dice que ese sonido llama a nuestro ángel de la guarda para que nos proteja y, aunque yo no crea en ángeles, Alma está convencida de que alguien la cuida desde el cielo y, por eso, en sus párpados pedí que apareciera este objeto sobre un fondo azul cielo.


A parte de la historia de esta pequeña, aparecen unos diarios en primera persona de la época de la Rusia imperial donde Anastasia tendrá mucha importancia y, como siempre fue una de mis películas de animación preferida, pedí a NiyaDolls que el retrato de la Gran Duquesa estuviera en la nuca de Alma.


Mientras Alma estaba siendo customizada, yo esperaba la llegada de sus ojos, encargados a Puppelina, que debido a problemas de salud de esta artista, finalmente se retrasaron y la pequeña tuvo que esperar a poder lucir su hermosa mirada definitiva. Pero no me importó, su belleza la hacía única incluso con sus ojos de stock, sin sus pullrings que tampoco llegaban... pero ella supo robarme el corazón desde el momento en que la desembalé. Antes de que llegaran sus ojos, lo hicieron los colgantes que llevaría de sus cuerdas: un llamador de ángeles y una matryoshka.


Al fin llegaron sus ojitos y Alma quedó oficialmente terminada. ¿Queréis una peculiaridad? Esta niña debe su nombre a la hija de un antiguo profesor mío de ofimática que, en una época muy difícil de mi vida estuvo ahí, ayudándome, demostrando que un profesor no solo da clase y se va y se olvida de sus alumnos. Algunos saben ser un amigo y un gran apoyo. Incluso en mis años en Austria recurría a él cuando me encontraba mal y siempre que voy a Vitoria, acudo a visitarle. Su hija comparte nombre nombre con esta pequeña y la idea de mi novela nació con ella. Es un regalo que espero poder entregarle algún día porque quisiera ser para esa niña todo lo que su padre fue y sigue siendo para mí. 


Como siempre, no puedo acabar sin dar gracias a NiyaDolls por su magnífico trabajo y por ser tan atenta conmigo y mis niñas. Gracias por dar vida al plástico con tus manos. 

Espero que os haya gustado mi dulce e inocente Alma tanto como a mí.